EL origen de ciudad medieval y por tanto defensiva, queda plasmada en los escasos restos de lo que fuera el gran recinto amurallado que circundaba la ciudad, construido tras su reconquista por Alfonso VIII y adaptado perfectamente a las irregularidades del terreno y a la caprichosa orografía del cauce del río Jerte. Los restos que actualmente se conservan, nos permiten realizar una composición bastante aproximada de sus características principales : realizada por sillares irregularidades y mampostería, iba flanqueada con numerosas torres semicilíndricas unidas en ocasiones con una muralla exterior o barbacana. A lo largo de ésta, se disponían distintas puertas que posibilitan la comunicación de la ciudad con el exterior.
De las ocho puertas que franqueaban el acceso a la ciudad, quedan cuatro : la puerta de Trujillo, la de Coria, la del Sol , la de las Berrozanas, además del Postigo de Santa María. La más monumental es la Puerta del Sol, obra renacentista, formada por un arco de medio punto con dovelas radiales. Remata la composición un templete central con una hornacina con la Virgen de la Paz. El escudo de los Reyes Católicos y por los de Plasencia. La Puerta de las Berrozanas, a uno de sus lados se conserva parte de la muralla con sus almenas en forma piramidal.
Para salvar el río Jerte se construyen varios puentes, situados estratégicamente para posibilitar el acceso desde las distintas comarcas hasta el centro urbano. El Puente de San Lázaro , es el más antiguo de la ciudad, data del siglo XV. Para acercarnos a lugares tan bellos como El Valle o La Vera, deberemos cruzar el llamado Puente Nuevo, aún teniendo más de quinientos años. Posee en su parte central un templete de estilo gótico flamígero, obra de Rodrigo Alemán. Una gran obra de ingeniería es el Acueducto, construido en el siglo XVI, posiblemente por Juan de Flandes. A través de él se conducía el agua desde las Sierras de Cabezabellosa y el Torno, abasteciendo a la parte más alta de la ciudad.
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