La ciudad de Plasencia cuenta en su casco antiguo con una variada gama de casas nobles y palacios, que reflejan el esplendor de tiempos pasados. No obstante, al poco de ser fundada, el impedimento foral dictado por Alfonso VIII, por el que se limitaba la construcción de palacios al del Rey y al del Obispo, pareció determinar su desarrollo urbano. Si bien, en la práctica, ya en ese mismo siglo, la construcción de palacios fue un exponente de la nobleza placentina.
Siguiendo el esquema de la ciudad medieval, el recinto amurallado se organiza de forma radial, donde las calles, en muchos casos angostas y sinuosas, convergen en un mismo punto, la Plaza Mayor, centro de la vida política y social de la ciudad. Así lo atestigua el Palacio Municipal, con una bella fachada estructurada en dos cuerpos, el inferior lo forma un bello pórtico, y el superior una galería abierta. Rematan la fachada dos torres, es aquí en donde la figura del "Mayorga" preside, sobre el campanario, la vida de la ciudad.
A partir del siglo XVI se impone una mayor lógica del trazado, adaptando su construcción a los parámetros propios de la época renacentista. Los espacios abiertos cobran singular importancia, sobre todo en aquellos lugares donde el espectador puede recrear su vista ante los edificios más significativos. Así, la plaza de la catedral se convierte en el centro de diversos edificios religiosos y civiles, como el Palacio Episcopal, de claro estilo renacentista, aunque los primeros datos que tenemos de él, se remontan al siglo XV. Su estructura interior se ve alterada en múltiples ocasiones por las distintas reformas llevadas a cabo por sus residentes, siendo el obispo don José González Laso el que le proporciona, en el siglo XVIII, su estado actual. Su fachada posterior se alza sobre la muralla, es de estilo colonial. En el interior, un patio encuadrado por grandes arcos renacentistas de doble piso, en cuyo centro, se dispone una fuente con el escudo del obispo Lobera y Torres.
Otra zona característica se encuentra en la Plaza de San Nicolás, donde el Palacio de los Marqueses de Mirabel de claro estilo renacentista , es un valioso ejemplo de lo que fueron las casas señoriales del siglo XVI. Sus orígenes son medievales, prueba de ello es la puerta de arco apuntado que hay en el huerto. De especial interés es el balcón renacentista, a modo de pequeña portada que en su parte superior coloca el blasón de sus constructores ( Zúñiga Sotomayor y Guzmán Ayala), sobre un cañón que comunica ambos lados del palacio. El palacio, tuvo un pequeño añadido , a finales del siglo XVI, se trata de un bello jardín colgante o "pensil" en un patio secundario. No muy lejos de aquí , la mansión más antigua de la ciudad, el Palacio de los Monroy o Casa de las Dos Torres, de las cuales solo conserva una. A pesar de sus múltiples reformas sigue conservando su portada tardorrománica flanqueada por dos leones. En esta casa se hospedaron personajes tan importantes como el Rey Fernando, el Católico o San Pedro de Alcántara.
El Palacio de Almaraz o casa de los Grijalva, es un edificio con fachada de estilo herreriano, construido a finales del siglo XVII.
Además de estos palacios, haremos mención a otras casas señoriales que son también, de gran interés tanto histórico, como artístico.
Situada cerca de la catedral, la Casa del Deán, llamada así por acoger, por algún tiempo a los deanes de la catedral. Se trata de un bello palacio, de mediados del siglo XVII. Lo más interesante son sus dos fachadas de sillares, en los cuales se abren vanos que proporcionan a toda la estructura ritmo y armonía.De especial belleza es el balcón de esquina, coronado por un gran escudo de los Paniagua-Loaisa. La barandilla es de hierro forjado, un claro ejemplo de la buena forja que se realizaba en España en esta época.
Contiguo a la anteriormente citada, se encuentra la Casa del Doctor Trujillo, actualmente Palacio de Justicia. En su fábrica de sillería, se combinan a la perfección elementos del gótico final, con otros renacentistas. Resalta su galería abierta en el centro de la misma fachada. Al carácter palaciego, se suma el aspecto defensivo que le proporciona la torre que se alza en uno de sus lados.
La Casa de los Carvajales Girón, renacentista con cierta influencia florentina. Fachada labrada con fina sillería almohadillada y adornada con balcones de hierro forjado. Continuando en nuestro recorrido, muy cerca del citado palacio de Almaraz, se encuentra la Casa de las Infantas, notable edificio renacentista, del siglo XVI. La parte inferior de la fachada con sillares almohadillados y con columnas clásicas en el superior.
Hacia el este del recinto amurallado, concretamente en la calle del Rey, está ubicada la Casa de las Argollas, que a pesar, de las continuadas reformas, sigue conservando los escudos y vanos renacentistas.
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