Se sitúa en el centro del casco urbano, en la actual calle de Romero Leal. Posiblemente fue construido entre el S. I y II d.C., en la época de Augusto. Es el único edificio religioso que se conserva de aquella época, y aunque se le conoce como templo de Diana en realidad estaba dedicado al culto imperial. Se trata de un magnífico edificio elevado en un podio o basamento rodeado de columnas, seis en el frente y once en cada lado, con capiteles de estilo corintio. A su lado existió también un jardín sagrado con estanques y fuentes.
Su estructura fue utilizada en el S. XVI levantándose en ella el Palacio de los Condes de los Corbos.
Este edificio está dotado de iluminación para su visualización nocturna, lo que le permite relucir como una joya de la arquitectura.
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